141. “Los rituales de la autoestima”

141. “Los rituales de la autoestima”

En medio del caos —del dolor, del ruido, de la incertidumbre— hay algo que puede sostenernos sin hacer demasiado ruido: los pequeños rituales de amor propio.

No hablo de grandes gestos ni de soluciones milagro. Hablo de detalles. De convertir una rutina en ceremonia. De encender una vela aromática aunque sea martes. De poner música mientras te cuidas la piel. De dedicarte diez minutos con la misma delicadeza con la que cuidarías a alguien que amas.

El equilibrio mental y emocional no siempre se construye con grandes decisiones. A veces se teje con hilos finos y cotidianos.

A mí, por ejemplo, me encanta desayunar por la tarde. No merendar: desayunar. Hace tiempo alguien muy querido me regaló una palabra que adopté como talismán: besayuno. Y desde entonces ese momento por la tarde es casi sagrado. Tortitas doradas, café caliente, zumo recién exprimido, fruta cortada con mimo. La mesa bonita, porque la estética es imprescindible para mí. La luz suave. El silencio o una canción amable.

No es solo comida. Es una declaración. Es decirme: mereces belleza aunque el día haya sido duro.

También está el ritual creativo. Dibujar sin objetivo. Escribir aunque sea lento. Crear una pequeña manualidad. Cocinar algo solo por placer. Tocar unas notas en un instrumento. Salir a pasear si el cuerpo lo permite y dejar que el aire renueve pensamientos.

Son burbujas. Instantes donde el dolor baja el volumen y la mente descansa. No desaparece la enfermedad, no se esfuma el cansancio. Pero algo se ordena por dentro.

Ritualizar lo que te hace bien es terapia. Es resistencia suave. Es recordarte que, incluso en procesos difíciles, sigues teniendo capacidad de crear belleza y de dedicártela a ti.

No esperes a estar perfectamente bien para regalarte estos momentos. Precisamente cuando todo pesa, más necesarios son.

Encuentra tu pequeño ritual. Protégelo. Hazlo tuyo. Porque sostener el alma también es parte del tratamiento.

En medio del caos más profundo —ese que nos sacude por dentro, ya sea por el dolor físico, el ruido mental incesante, o la incertidumbre crónica que carcome la esperanza y la paz interior— emerge una red invisible, un anclaje silencioso y profundamente efectivo que puede sostenernos: la práctica consciente de los pequeños rituales de amor propio.

No estamos abordando aquí soluciones rápidas, cosméticas o la autoayuda impostada y vacía que promueve el «estar bien» como un deber performativo. La clave de esta filosofía no reside en los grandes gestos que buscan, en el fondo, tapar o disimular una herida preexistente. La verdadera sanación se encuentra en la arqueología de los detalles, en la minuciosa observación y elevación de lo simple. Se trata de una alquimia sutil, pero poderosa: la transformación deliberada de la rutina anodina y a menudo mecánica en una ceremonia cargada de significado personal. Es la decisión consciente, reiterada y firme de elevar lo cotidiano a la categoría de sagrado.

¿Cómo se traduce esta filosofía a la vida diaria, especialmente cuando la energía escasea? Los rituales se convierten en microsantuarios de existencia:

Más allá de la luz funcional, encender una vela aromática o una lámpara tenue no es un mero adorno. Se hace con una intención clara y meditada, aunque el calendario marque un martes cualquiera y el día haya sido extenuante o doloroso. Que esa llama o ese halo de luz suave no sea solo un objeto, sino el punto focal visible que se elige para disipar la niebla mental y el volumen del ruido interno. Es una señal para el sistema nervioso: «Aquí y ahora, hacemos una pausa.»

Establecer un fondo sonoro para el cuidado de la piel. No ruido de fondo pasivo, sino una melodía elegida con cuidado que actúe como un metrónomo emocional. Cada aplicación de loción, cada masaje en manos o rostro, cada cepillado suave, se convierte en un acto de presencia pura. No es una tarea, sino una comunión táctil, un recordatorio de que tu cuerpo es tu hogar.

Reservar y defender diez minutos, quizás quince. No por obligación moral o un ítem más en una lista de pendientes de autocuidado, sino con la misma exquisita delicadeza, paciencia y ternura incondicional con la que atenderías a un ser amado que sufre o está fatigado. La revelación central es sencilla, pero a menudo olvidada: Tú eres ese ser amado. La pausa es una obligación amorosa, no una indulgencia culpable.

El equilibrio mental y emocional, la auténtica resiliencia ante la adversidad, rara vez se construye sobre cimientos de decisiones monumentales, de una única acción heroica que lo cambia todo. Más a menudo, la fortaleza interna se teje día a día, minuto a minuto, con hilos finos y cotidianos, imperceptibles desde fuera, pero resistentes hasta lo indecible.

Para mí, un ejemplo de este tejido cotidiano es el rito que he bautizado como el «besayuno». Hace tiempo, una persona muy querida me obsequió esta palabra —una mezcla de ‘beso’ y ‘desayuno’—, y la adopté de inmediato como mi talismán personal contra la prisa. Se trata de un acto contracultural a la tiranía de los horarios: desayunar a media tarde (lo que muchos llamarían una merienda tardía). Sin embargo, no es una simple ingesta funcional para saciar el hambre. Es un momento casi sagrado.

En esa hora específica, se despliega un festín sensorial y estético completo: tortitas doradas a la perfección, el aroma denso y envolvente del café caliente (o el té ceremonial), zumo recién exprimido, fruta cortada con esmero y colocada en un patrón armonioso. La estética es imprescindible, no opcional: la mesa debe ser bonita. La belleza externa, la composición visual cuidada, tiene un efecto inmediato y sorprendente: ordena el caos interno. La luz es suave, la fuente de sonido es el silencio o una canción melódica y amable, nunca estridente ni noticiosa.

Este acto trasciende la mera ingesta de alimentos. Es, fundamentalmente, una declaración ontológica. Es el mensaje firme, cristalino y constante que te envías a ti mismo en voz baja, pero con resonancia: “Mereces belleza, placer, descanso y mimo, incluso, y sobre todo, si el día te ha tratado con aspereza. Eres digno de este pequeño lujo de existencia. Tu bienestar no es negociable.”

A este ritual alimenticio se suma la necesidad vital del ritual creativo. Este tipo de creación no está orientada al rendimiento, al resultado final o a una meta productiva. Es creación orientada al puro juego, la exploración sin juicio y el proceso:

Dibujar sin la tiranía de un objetivo final o la obligación de que sea una «obra de arte». Solo la línea en movimiento. Escribir, aunque las palabras fluyan con una lentitud desesperante o no tengan sentido aparente. Es la liberación del caudal interno. Crear una minúscula manualidad solo por el placer de dar forma a algo bonito y tangible.Cocinar algo que requiere tiempo y atención, no por la necesidad de comer, sino por el disfrute meditativo del proceso y llenar los sentidos.Tocar unas pocas notas en un instrumento, sin la presión de una melodía perfecta, y disfrutar del proceso. Salir a pasear, sin rumbo, si el cuerpo lo permite, y dejar que el aire renueve, ventile y arrastre los pensamientos estancados y recurrentes.

Estos momentos, breves o extensos, son burbujas de oxígeno que sana. Son instantes de suspensión donde el volumen del dolor, la fatiga y la ansiedad se reduce drásticamente. La enfermedad subyacente no se esfuma, el cansancio crónico no desaparece por arte de magia, pero algo fundamental se reordena de manera esencial en el paisaje interior. La mente, antes a la deriva, encuentra finalmente una superficie de apoyo concreta y segura donde posarse.

Ritualizar lo que te hace bien es, en sí mismo, la forma más profunda de terapia. Es la resistencia más suave, pero también la más elegante y duradera. Es el recordatorio inquebrantable, en medio de procesos vitales difíciles o agotadores, de que tu capacidad de generar belleza, de recibir placer y de dedicártelo a ti mismo sigue intacta, viva y lista para ser ejercida.

La trampa más peligrosa es esperar. No esperes a estar «perfectamente bien» para regalarte estos espacios de paz, belleza y nutrición interna. La verdad es que, paradójicamente, es precisamente cuando todo pesa más, cuando la carga de la vida es insoportable, cuando la desesperanza aprieta, que estos pequeños actos de amor propio consciente se vuelven vitales y absolutamente necesarios. Son, a la vez, tu medicina preventiva contra el colapso y tu cura de urgencia contra el desánimo.

Encuentra tu pequeño ritual. Búscale un nombre íntimo que resuene contigo. Protégelo de las invasiones del exterior y de la autocrítica. Hazlo tuyo e intransferible. Defiéndelo. Porque sostener y nutrir el alma con deliberada bondad no es un capricho estético o una simple indulgencia. Es una parte indispensable, no negociable, del tratamiento necesario para seguir adelante con dignidad y fortaleza interior.

Mi propósito de vida

Mi propósito de vida

Este año y medio de convalecencia, hecha bicho bola en casa, aprendiendo del dolor, me ha permitido mucha reflexión. Muy profunda.

Cuando la vida te obliga a frenar, a parar en seco, a ser resiliente, a combatir y enfrentarte a todos tus fantasmas que hacen fila para hablarte, día a día, hay una pregunta master que suena estridente en el silencio y deja muchos ecos: ¿Quién soy y cuál es mi propósito en la vida?

Es una pregunta tremenda, en mi meridiano de camino, en mi momento más vulnerable, blandita, herida, y en el silencio de la soledad más absoluta que suena tan estridente, me produce tal inquietud que me sumerjo de lleno en lecturas, investigaciones, videos, conocimiento de nuevas herramientas, indagaciones, reflexiones y un sin fin de cosas que me permitan darme respuestas. Me cuesta mucho concentrarme, el dolor hace mucho ruido, me encuentro mal, muy mal, pero he de seguir viviendo y he de buscar la forma de hacerlo en equilibrio con mi nueva realidad, y con la mayor dignidad posible.

Para ello, hay una pregunta muy intensa que rige mi investigación: si tú fueras amor ¿qué dirías? ¿Qué harías? ¿Qué decidirías?

Porque haga lo que haga, quiero siempre hacerlo desde el amor, no desde el ego u otros aspectos, sino desde los valores y principios que rigen el amor.

Lo cierto es que flaqueo muchos días, es tremendo vivir en el dolor, pero trato de conversar con mis pensamientos y sumergirme en los que son positivos, porque trato de reconstruirme en mi mejor versión, que solamente incluya belleza y buenos sentimientos, que se disipe la oscuridad de mi experiencia y se transforme en serenidad y aceptación, en paz, y en amor.

Y para poder producir amor, todo comienza por una misma y el amor propio. Por ello, tras esta poda que ha hecho mi salud en mi, me siento injertada y quiero que lo que resulte de mi nueva yo sea un nuevo brote vital, lleno de flores, y que de frutos reforzados y mucho más jugosos, sabrosos y bellos.

Soy consciente de que me queda un largo camino aun, dificilísimo, duro, atroz, pero lo único que puedo hacer dentro de mis limitaciones es pensar y positivizar mis pensamientos, y transformar mis emociones en belleza. No puedo ni quiero dejar que el agotamiento y la oscuridad sean latentes en mi nueva proyección.

Mi manera de expresarme tiene tres fortalezas muy puras y notorias en mi desde siempre: mi creatividad, mi sentido del humor y mi escritura. Son mis armas y mis armaduras en toda esta gran batalla que es la vida.

Dentro de mi dolor he creado un alter ego que es mi voz y me permite expresarme, se llama Pelusa, y es un reflejo de mi misma y de cómo me siento. Pelusa no tiene boca porque está en un momento de observación y de constante reflexión. Pelusa es mi niña interior, pero piensa en adulto, se ríe de la vida y sus durezas, es tierna y se mueve en un entorno bonito y de colores suaves, tiene el pelo alborotado porque todo lo que merece la pena en la vida, despeina, tiene su pronunciado sentido del humor ácido e inteligente, y va acompañada de su mariposa Berta. Berta representa a toda la red segura de apoyo que me acompaña en mi proceso de recuperación y resiliencia, es su metamorfosis y su conciencia.

No sé cuando podré volver a funcionar, ni cómo podré hacerlo. No sé cómo seguir sacando fuerzas para combatir con el dolor, con la atrofia, con la espesura, con las limitaciones, con los efectos secundarios, con la autoestima…

Ojalá pudiera volver a sentirme bien, dejar de sufrir, pero esta es mi realidad y he dejar tratar de transformarla en aprendizaje y en aceptación, e intentar crear cosas bonitas con estas nuevas herramientas que estoy aprendiendo.

Quiero volver a estar serena, estoy muy cansada, agotada, pero no derrotada.

Quiero vivir.

Mi propósito en la vida, desde el amor:

Soy Marta Bonet, una comunicadora inquieta que siempre ha unido pasión y estrategia. Tras años en hoteles y restaurantes, lancé Pepper Mallorca, la burrita embajadora de destino en un agroturismo de Mallorca. Su campaña se convirtió en caso de éxito mundial, catalogada entre las diez campañas de comunicación más influyentes del sector Turismo.
Ese hito me llevó a fundar Rebuzzna Comunicación, a impartir conferencias, formaciones, liderar cientos de proyectos, y a crear el primer posgrado en comunicación digital de la UIB (Universidad de las Islas Baleares).

Después de un periodo de salud largo y difícilque me obligó a detenerme, quiero regresar serena y renovada, con la coherencia como mantra: sentir, pensar, comunicar y hacer van de la mano. No estoy recuperada ni activa todavía: el dolor es latente, y vivo en un compendio de tratamientos físicos, mentales, emocionales y médicos. Aún no estoy lista para volver a la batalla, pero sí para la reflexión sobre mi reconstrucción.
Soy Ave Fénix.

Necesito un tiempo más y no sé  cuánto ni en qué condiciones podré regresar a mi vida. De hecho, no se si podré hcerlo. No sé cómo valdré ni cómo continuaré, no sé cómo hacerlo con dolor crónico y con tods mis secuelas. Pero sé que lucho como una guerrera, cad día, y que buscaré la forma de ser fiel a mis principios, valores y a mi nueva realidad, con dignidad. Y volveré a crear. Porque soy creativa, y eso es un sello que me define.

Mi propósito no está escrito en la vida laboral ni en el DNI, aunque esos papeles muestren las huellas de lo mucho que ya he caminado. Lo que en ellos se repite es una constante: emprender, crear, comunicar, dar forma a ideas y convertirlas en belleza.

He abierto hoteles y agencias, he creado y dirigido cientos de proyectos, fundaciones, eventos y personajes; he imaginado tantas cosas que después hice tangibles… Siempre con pasión, con esa mezcla de creatividad y servicio a los demás.
Y ahora, en este momento más lento y frágil, siento que mi propósito ya no es solo hacer, sino también serreconstruirme, aprender a sostener el dolor, dar voz a mi resiliencia y compartir lo aprendido.

Dicho de otro modo: mi propósito es transformar experiencias —las mías y las de mi tierra— en historias, proyectos y comunidades que inspiren, ilusionen y emocionen. A veces desde la empresa, a veces desde lo poético, a veces desde lo cotidiano, a veces a través de algún personaje.

La pasión sigue siendo mi ingrediente principal, y la comunicación, el eje de todo. La escritura es mi esencia, la creatividad mi gasolina.

Ahora soy una pelusilla, un pajarillo con las plumas mojadas, aprendo paciencia con óxido en la armadura. No estoy rota, estoy injertada, el dolor hizo poda y ahora todo lo que brota es  nuevo y esencial. La herida me hace crecer, y volveré con una nueva mejor versión de mi misma. 

Soy la resistencia

Soy la resistencia

Hoy me pesan especialmente las cervicales como si cargaran la tristeza del mundo. He dormido fatal.

Vi la noticia de Irina y no se me borra de la cabeza ese vagón lleno de cuerpos presentes y almas ausentes.

Tantos ojos abiertos, tantas manos completas, y ni una se tendió, ni una la asistió, y no lo entiendo. El silencio se volvió verdugo, y esa piedra muda cayó sobre su último aliento y su mirada asustada. No sé por qué me afecta, pero me afecta. Casi puedo sentir lo que sintió ella en esos terribles minutos.

Se nos llena la boca de discursos solemnes: Gaza, la paz mundial, el cambio climático…Pero la humanidad no se mide en pancartas, banderas en los balcones, ni en titulares, sino en la reacción mínima ante un grito que se apaga. Simplemente mínima humanidad, empatía, reacción aunque fuera por impulso, que yo consideraría inevitable, incluso involuntaria, como cuando te golpean la rodilla y esta se agita. Por defecto, mínimo, por diferenciar al ser humano de las bestias en el ciclo de la vida.

Y ahí, en ese vagón, no hubo nada. Ni un gesto, ni una grieta de compasión. Solo un vacío que hiela. Sólo la nada contra la que combatía Atreyu.

Me asusta pensar que no hacen falta guerras nucleares ni meteoritos para acabar con nosotros. No pereceremos por el cambio climático: nos bastará con la erosión moral, con el hábito de no mirar, de no sentir, de no escuchar….

Mirad el mundo, más allá de Gaza y de vuestras narices, mirad los gestos cotidianos de las personas en el autobús cuando no ceden el asiento a un anciano, mirad las caras de sorpresa cuando entras en un comercio y das los buenos días, observad la basura en las calles, sed conscientes de todos los trucos de ilusionismo que nos desvían la atención cada día y nos segregan…

La autodestrucción viaja sentada a nuestro lado,camuflada entre pantallas y prisas, y nosotros seguimos fingiendo que no la vemos.

Yo no sé adaptarme a ese gris. Yo no soy gris, quizá soy Momo.

Soy torpe para la indiferencia; me atraviesa como viento en puertas mal cerradas.

Dicen que los altamente sensibles sentimos todo multiplicado, pero ¿no debería ser esa la medida de lo humano? Duele… duele todo… vemos lo que los demás no ven, observamos todo, pequeños detalles, momentos, instantes, miradas, gestos, como Irina, como el gesto en sus ojos que decían: no entiendo nada. Vivimos constantemente en una dimensión diferente, como más intensa, no lo se explicar, y duele constantemente.

De hecho ¿No es más extraño lo contrario: ese entumecimiento que convierte a los vivos en estatuas, en seres inertes que traicionan la naturaleza humana con cada pincelada gris de incivismo, con cada ataque a los valores humanos, a los derechos humanos, al amor? ¿No es eso sentido común?

Por eso insisto en pintar colores. Con palabras, con ternura, con la obstinación de quien sabe que un solo trazo puede rescatar un paisaje. Con lo que puedo.

No sé si sirve, no sé si inspira, si ayuda a alguien, si merece la pena, pero me niego a entregar la paleta al gris.

Escribo para recordarle al mundo que aún respira, para encender una llamita aunque el viento sople con furia. Escribo porque es mi manera de pintar colores y que alguno sobresalga. Escribo porque en esta guerra, soy la resistencia.

Quizá nadie vea mi lucecita o mis colores, o quizá alguien la encuentre en su propio vagón oscuro y le ilumine el camino.

Y entonces, aunque sea solo por una persona, habrá valido la pena.

Mi arsenal en la batalla

Mi arsenal en la batalla

Ya vamos hacia un año y tres meses de tortura. Un largo periodo en el que el sufrimiento es latente desde muchos (o todos) los aspectos de mi vida: el dolor rige, la paralización, la autoestima, el amor propio, la perspectiva, el miedo, la tristeza, la soledad, la debilidad, la profesionalidad, la vulnerabilidad, el amor… todo duele.

No obstante, trato de ser todo lo positiva que que puedo, pues soy consciente de que la actitud es más de la mitad del proceso, aunque es muy difícil. Tengo el ánimo muy cansado, exhausto, y libro una batalla interior que nadie comprende, desde hace ya 5 años.

Haciendo acopio de todas las armas con las que cuento para luchar en esta revuelta, voy a escribir una lista. Escribir me reconforta ( y contabiliza como una de las fortalezas de mi arsenal). Hacer una lista por escrito es una manera de coger fuerza.

Vamos allá:

Expresarme ( siempre me he apoyado en la comunicación, como persona y como profesional, explicar, conversar, escribir, orar … la comunicación en todas sus vías. Bien es cierto que estoy en silencio desde hace meses, en silencio digital y público, sigo comunicando de forma íntima, escribo; comunico con mi gente (la que está, la que me apoya); y voy al psicólogo para expresar y vomitar mi dolor también y aprender de nuevos recursos para continuar la lucha)

Rodearme de personas vitamina y de buenos profesionales (a pesar de tener una vida solitaria y no compartirla actualmente con nadie, si que me apoyo en personas de mi entorno personal y también estoy formando una red de profesionales (médica, fisio, psicóloga, traumatólogo…) que me ofrecen recursos y herramientas. Me nutro del amor y el cariño de los familiares y amigos que han decidido estar, acompañarme, cada uno a su manera y todas ellas, bellas. Me nutro de consejos profesionales y apoyo, herramientas y medicinas morales y físicas de mis médicos, terapeutas y profesionales de la salud, con la experiencia para acompañarme en mi nueva realidad y su dureza: el dolor crónico)

La creatividad la tengo bastante dormida, no tengo fuerzas, pero en realidad siempre ha sido mi gasolina y me hace falta. Trato de pensar y hacer cositas creativas que me vayan despertando, que me ilusionen, y es posible que cuando pueda retomar mi vida en la medida que sea, alguna de estas ideas cobre vida y me ayude con mi nuevo camino.

Cada día trato de tener rutinas y cambio de hábitos que me templen y me muestren un equilibrio, un eje, para no caer en la depresión, la desidia, la tristeza del caos, la procrastinación… Es muy importante para la mente tener una vida organizada lo máximo que ahora es posible, desde hacer la cama y adecentar la casa cada mañana, hasta mis rutinas de paseos, fisioterapia, ejercicios , nutrición … mi vida se ha desequilibrado completamente, he pasado de 1000 a 0 en un segundo, y eso es tremendo. Buscar estabilidad en pequeñas rutinas me da paz, y me hace sentir responsable y útil.

Reflexión, también muy importante. La autocrítica, pensar y analizar, sopesar, valorar, medir, sentir con consciencia… Trato de hacer que todo lo que estoy viviendo tenga presencia, de ser consciente y buscar puntos de mejora, de fortaleza, de conocimiento y aprendizaje.

Mi casa , que siempre ha sido importante para mi. Cuido mucho mi nido, mi espacio, mi hogar. Es mi eje físico más importante, mi ancla, y por eso siempre trato su estética y confort, y trabajo para que sea bonita. Ahora no puedo hacer muchas cosas, no tengo fuerzas ni recursos, pues me habría encantado pintar el jardín, decorarlo, crear un rincón para disfrutarlo, reformarlo… no he podido. Pero con lo que tengo intento que sea agradable, y cada mañana me tomo el café al sol entre plantas y pajaritos.

Aprendizaje, no tengo retención de lectura, concentración, no puedo. Supongo que las medicinas y mi proceso me han anulado temporalmente las neuronas (tomo Pregabalina, o Lyrica, en alta dosis, y es terrible). No obstante intento cada día dedicar un ratito a aprender cosas que puedan ayudarme en mi nueva realidad y mi futuro, cuando pueda recolocarme profesionalmente en algo.

Seguramente tengo más armas en mi arsenal para librar esta batalla, pero quizá estas son las que más valoro.

No obstante, hay dos que son las más poderosas y quizá son los mejores escudos, más que armas en si mismas: mis valores y mis principios.

Uno de los aprendizajes más duros de todo lo que estoy viviendo es precisamente aprender a manejarlos y a templarlos. Posiblemente estaban algo desbordados o demasiado potenciados de cara a los demás, a muchos pesos ajenos que he ido cargando en mi espalda. Mi carácter cuidador, detallista, romántico, empático… al final ha ido acumulando muchísimo peso en mi espalda, y se me ha roto ya dos veces. Es un recurso muy bello ser así, siempre y cuando sepa equilibrarlo, y manejarlo. Todo pasa por algo, quizá la vida tenía como objetivo enseñarme esto, no lo se. He pagado un precio muy alto de ser así, pero he de aprender a aprovecharlo.

Vuelvo a las barricadas un rato más, tratando de utilizar estas, y nuevas armas…

Venceré!

Debo encontrar el click…

Debo encontrar el click…

Hoy una preciosa vecina me ha traído flores.

Mi momento de convalecencia ya no es un “momento”. Llevo ya un año muy difícil, de confinamiento, de dolor, y de lo que supone la carga emocional (y física) de haber tenido que detener toda mi vida. Esta vez mi ánimo se resiente, me duele el alma, cuesta el día a día.

Hoy he pensado en precisamente eso, el confinamiento, y he navegado por mis redes sociales para recordar y acercar mi ánimo durante el momento Covid, que paradójicamente, para mi, era un ánimo bonito en un momento también duro de crisis. Por supuesto entonces me encontraba bien de salud y no tenía dolor, ni estaba medicada como ahora, ni atrofiada, todo era mucho más bonito. No había comenzado aún mi pesadilla de estos 5 años, o si, pero aún no con toda la magnitud a la que me enfrentaba (mi primera operación fue en el 2019…).

No obstante, rememorar mi iniciativa con la #cestadetrueque y mi energía de aquella vivencia me recuerda un enfoque que ahora me cuesta, pero que necesito. Un enfoque bonito de esperanza en mi misma y en el ser humano en general, de autoestima, de empatía, de fraternidad, de consuelo, de valores, de principios, de lucha positiva…Si clicáis en #cestadetrueque rememoraremos lo bello que fue. Un pequeño gran momento de amor que lideré, pero que creamos entre todos…

Ahora necesito encontrar una nueva cesta, cuyo esfuerzo pueda asumir, que me empuje, que me motive, a pesar de que ahora no puedo tener el ritmo que tuve entonces, no puedo hacer mucho (de hecho no puedo hacer casi nada) , pero a ratitos (cuando la medicación, la energía y el dolor me lo permiten) puedo crear, pensar, puedo planear el futuro, puedo sentir, puedo luchar y puedo soñar… Necesito volver a encontrar la #cestadetrueque de este momento, la que me active, y levantarme de nuevo cuando la salud me lo permita… Necesito dejar de sentirme apaleada en todos los sentidos.

¿Me ayudáis a levantarme en mi resiliencia?

https://www.facebook.com/hashtag/cestadetrueque

*Por cierto, hoy 30 de abril 2025 el tribunal médico me ha notificado que determinan que debo seguir de baja, que no estoy bien y no puedo reincorporarme…

¿Me empiezo a desbloquear?

¿Me empiezo a desbloquear?

Siempre he sido una gran lectora, y también me gusta escribir. Llevo más de un año en que ni casi lo uno, ni casi lo otro.

Imagino que este bloqueo es una mezcla de espesura, de agotamiento, de dolor paralizante y de desmotivación también. Se está haciendo muy duro, acabo de cumplir un año de baja de esta situación terrible tras mi segunda operación, pero en realidad, llevo sufriendo 5 años y estoy realmente exhausta.

Bueno, pues ayer hice un intento, comencé a leer un libro.

Imagino que os parecerá al tan chiquitito y carente de sustancia e importancia, pero os aseguro que para mi, es una enorme hazaña. Por el momento, he conseguido sonreírle a mi bloqueo lector y he podido leer casi 100 páginas de una novelita sencilla y cómoda sin tener que volver atrás cada dos páginas para recordar lo ya leído, sin que la cabeza se me vaya a otros mil pensamientos o a ninguno en absoluto mientras mis ojos leen, y he logrado meterme en la historia que narra el libro. Si, para mi es una grandiosa hazaña.

Tenemos que tener en cuenta que actualmente sigo un tratamiento de Pregabalina (Lyrica) que anula el sistema nervioso central y neuronal, otro de cortisona que anula casi todo y que me provoca alteraciones de muchas índoles, un antiinflamatorio bastante potente, protector de estómago que duerme incluso las mariposas de la tripa, y si me dan picos de dolor, morfina… por lo tanto, poder leer un libro es maravilloso, y me siento orgullosa y radiante.

Además, por unos pequeños ratitos al día (pues no consigo mantener la concentración mucho tiempo seguido) consigo evadirme del dolor, el malestar, la pesadez de alma…

Intento crear momentos bonitos constantemente, y mi ritual de lectura no es ta sólo sofá y libro, sino sofá, velas de fragancias bonitas, algún pedacito de chocolate, café, flores en la mesa, luz tenue, y mucha consciencia y presencia. Cuando todo está preparado, me pongo las gafas de leer, y me siento poderosa.

Si,he podido empezar un libro, tan simple y tan complejo…

Recaída…

Recaída…

Hace tiempo que no hablamos… la verdad es que no he tenido energías ni para escribir.

Traté de reincorporarme voluntariamente a mi vida, pedí el alta el día 20 de enero y ese mismo día mi empresa me envió a Italia, a Milán, para la apertura de un nuevo hotel. Estuve allí 13 días.

La reincorporación fue mucho más física de lo esperado, y sufrí una fatal recaída.

La semana de regreso, la del 3 de marzo, volví a la baja, al dolor, a la medicación, y a retomar casi desde el inicio todo el trabajo hecho durante dos meses con el fisio, y con el tratamiento.

Han sido unas semanas muy muy duras, casi más duras que los meses anteriores. Con el ánimo muy desparramado, pero semanas de lucha. Soy más fuerte de lo que me parezco.

No sé cuánto tiempo me queda de batalla, pero si se que lucho y lucharé con todas mis ganas para retomar mi vida, mi trabajo, mi creatividad, y muchas cosas que han estado pausadas todos estos meses.

Solamente un empujón más, y aunque a veces parece que no tengo fuerzas para levantarme de la cama, lo hago, me levanto cada día, e incluso intento dar pequeños paseos por la naturaleza de alrededor de mi casa, paseos muy cortos, pero que me llenan los pulmones de paz y de perspectiva.

Esto, también pasará.

Vuelvo…

Vuelvo…

Tras meses de médicos, medicamentos, consejos, recomendaciones, frustraciones, dudas, desconciertos… y mucho dolor… he decidido volver a mi vida y medir mi nueva realidad.

Vistos tres neurólogos, dos neurocirujanos, tres fisioterapeutas, la conclusión es que cuando comenzó mi pesadilla hace 5 años, se tomaron malas decisiones. Nadie sabe o quiere decirme qué decisiones o qué fue malo, o qué debería haber sido o cómo, pero sea como sea, mi nueva realidad ahora y para siempre es de dolor crónico, ya que no se puede restaurar mi estropicio en mi tramo de vértebras cervical y la zona afectada.

Bueno, si esta es mi nueva realidad, la acepto. No tiene sentido continuar con la baja pues, así que he decidido pedir el alta voluntaria después de fiestas, y así lo he comunicado a mi empresa.

Intentaré medir lo que me hace bien y mal, hasta dónde puedo llegar etc. y trataré de ir adaptando mi vida a una más sana, en general.

La fisioterapia es algo que creo que me acompañará toda la vida, me hace bien, y prefiero un fisio a 150 gramos de morfina o pregabalina… tomarme las cosas menos a pecho, medir y controlar mis emociones, mi estrés, mis descansos etc también debe formar parte de mi nueva realidad.

Además, mi cabecita necesita volver al ruedo. No quiero procastinar, no me hace bien. Aunque me parezca que estar en casa tranquila, con el dolor calmado por falta de movimiento, con el ánimo en paz en mi soledad, no es real ni cierto. No tengo el ánimo tranquilo ni me sienta bien estar aparcada en un rincón, prefiero el dolor físico del movimiento que el del ánimo y los pensamientos, que es mucho más peligroso. La pereza es un mal pecado capital, no te permite cometer los otros 6, y todos sabemos que son la salsa de la vida… jajajaja

Si Dios quiere, vuelvo a mi vida el 20 de enero. Y espero volver bien, que me quieran bien, y, aunque me siento muy rara y no sé explicarlo, espero que mi esencia siga bien y no se haya roto por el camino de esta historia fea…

Yo sé muy bien que la actitud es lo más importante, pero esta vez, la he tenido muy cansada… Han sido 5 años muy duros.

Pero ya está, vuelvo, y tengo ganas, y espero que volver desencadene de nuevo la búsqueda de mi mejor versión, con todo lo aprendido.

Felices fiestas a todos, y gracias por acompañarme.

❤️

Cambio de vida

Cambio de vida

Tengo que hacer un cambio de vida, y tengo que hacerlo ya.

No sé por dónde empezar, pero se supone que soy Project Manager, así que me trataré a mi misma como a un proyecto y empezaré por capas a trazar un plan, o como decía Mark Gungor en The Nothing Box, por cajas, como los hombres.

Caja de la salud:

Esta es la principal, claro, y la que motiva y provoca este artículo y esta reflexión, y la razón de mi cambio de vida.

1/ He activado protocolos de neurocirugía de seguridad social, además de continuar con la segunda opinión y el plan de pago sobre la mesa. Quiero poder conocer opciones, y decidir cómo proceder, pues mi pronóstico de vida no es bueno.

2/ Esta semana voy a investigar opciones de fisioterapia alternas

3/ Debo (esta es la parte más difícil para mí) hacer un cambio de hábitos saludables. Comenzar a caminar, ejercicio, vivir sano, y cuidar cuerpo y mente. El ejercicio se me hace un mundo.

4/ Ya estoy dejando la Pregabalina y cualquier medicamento agresivo. Se me ha despertado el dolor.

Caja de trabajo:

1/ Quiero conservar mi trabajo. Es mi vida. Estoy preocupada porque quiero seguir perteneciendo a esa vida y confío en poder volver y poder seguir asumiéndola.

2/ Presento mis informes y estoy en constante contacto.

3/ A medida que el agotamiento, dolor y cese de medicinas me lo permitan, quiero retomar horas al día para continuar preparando mi regreso a la empresa

4/ Quiero ser capaz de ayudar a mi padre con la fundación que hemos montado, y aportar más. Retomar funciones y empujar con él.

Caja del amor:

1/ Estos meses he pensado mucho, mucho, en todo. Mi estado natural óptimo es compartir mi vida en pareja, y es un objetivo. Me gusta estar sola, sé estar sola, pero me encantaría encontrar un modo de vida compartido pleno y feliz que mejore este estado.

2/ Quiero despertar mi ocio a medida que esté bien y conocer a personas interesantes, afines a mí y a mi vida, y tener la posibilidad de encontrar una gran historia de amor. Por supuesto soy consciente de que la estadística no está a mi favor, por edad, tipo de vida, momento social, actitudes y coherencias, principios y valores propios y ajenos, e incluso momento físico… pero quiero encontrar una gran historia de amor, bonita, limpia, sana y natural. Aún tengo tiempo a emprender un proyecto de vida con alguien, y lo voy a luchar.

Caja de entorno:

1/ Quiero cuidar mejor q mi entorno, amigos, familia, conocidos, vecinos… quiero retomarme a mi misma en ese sentido, pero con filtros. Quiero ser yo, quiero seguir dando amor y cuidando, pero controlado, sin descargarme, primero debo aprender a cuidarme a mi antes que a los demás, para poder dar de forma sana.

Caja creativa:

1/ Soy tremendamente creativa, y quiero retomar esos momentos de ocio creativo y hacer cosas bonitas. Crear me sienta bien, en casa, en mi vida, en mi ocio, en mi entorno. Pintar, escribir, hacer más bonito mi hogar, mis hobbies, producir cosas preciosas que calman mi hambre de belleza.

Caja de economía:

1/ He de potenciar maneras de ganar dinero, y de ahorro. Quiero tener una vida holgada porque si, el dinero da la felicidad al utilizarlo con coherencia para ello, da paz, da tranquilidad, da estabilidad, y provoca que se puedan asumir de la mejor manera todos los puntos anteriores y la autorrealización. Mi futuro es solitario, no tengo hermanos ni mucha familia, por lo que el dinero asumirá y me ayudará a tener un futuro con mayor calidad de vida y cubrir confort y necesidades que la faciliten, y que hagan que mi pronóstico de salud sea lo mejor posible.

Caja física:

1/ No estoy en mi mejor momento físico, por mi estado de salud y lo que conlleva (medicaciones, inactividad, etc.) y por edad y pre-menopausia.

2/ He de comenzar tratamientos de belleza y estética diversos, acompañando los de salud. Cuerpo, cabello, uñas, kilos, hormonas, etc deben empezar a recibir ayuda externa para poner todo a raya y en equilibrio y cuidar mi mejor versión acorde con mi momento y edad. Para mí es muy importante, para mi autoestima, puesto que eso ahora mismo baja mi moral y amor propio. Las medicinas agresivas de estos cinco años de operaciones me han destrozado el cuerpo, y he de mimarlo.

Tengo mucho trabajo por delante, pero pasito a pasito, trazo mi plan. No quiero estresarme y no puedo hacer todo de golpe, pero me doy 5 años para definirlo todo, desde todos los ámbitos, desde todas las perspectivas. Creo honestamente que tengo una buena base, unos buenos cimientos como persona, claridad en objetivos, así que esa debe ser mi vitamina y motivación, poco a poco.

#MisNotitas

#MisNotitas

Y no deja de doler, y no se refleja mi tez. El espejo me pisa y bajo mis ojos se desliza lo lejos que queda mi risa. Ha pasado el tiempo, despacio y deprisa, y el viento se ha llevado mi sonrisa y con ritmo lento, mi espacio. Y no dejan de doler en el calendario aún con los meses de ayer, el calvario, con los jueces del dolor que no crece y no perece, temerario. Y los días pasan lentos, y dibujan tormentos en el reloj, en los deseos, y los pensamientos van a un ritmo, y los lamentos y el cuerpo a otro distinto. La frustración quema el corazón, la condena abrasa la razón, la melena pierde su fulgor porque las medicinas, dañinas, cansinas, llenan la agonía de querer la recuperación y lucharla con tesón, pero no conseguirla, no con la prisa de la falsa intuición. Y es por ello que pierdo la razón, el carisma, y las sombras bajo mis ojos atisban el temor. Dudas de futuro, es duro, tiembla mi mundo y me ahogo en mi rumbo, pero de pronto, una chispa, una pista, que enciende una sonrisa pícara porque veo que la brisa me trae un destello de vida, ícara, y de mi filosofía, intrínseca en mi esencia, perfecta en mi sabiduría seca, resiliencia, que ya refleja lo que sé de mí: sé sobrevivir, sé sentir, sé resurgir… y aprendo paciencia, toda una ciencia, todo un reto escueto que me enseña evolución y redención, y que es la confirmación de mi superación, de mi mejora y de mi aurora. Aquí estoy, y es suficiente, latente y consciente, y voy, voy con todo de nuevo, voy a alcanzar mis sueños.

Bucle

Bucle

Ya son unos dos meses que emprendí la aventura de operarme de nuevo, como un dejavú.

Una de las cosas difíciles, a parte del dolor, es luchar por no entrar en bucle en la cabeza. Todos te hablan de la actitud, del ánimo, y el papel tan importante que ejerce, y estoy de acuerdo, claro, pero el bucle es un mal aliado y es inevitable, y requiere un esfuerzo combatirlo que se hace minuto a minuto, hora a hora, día a día, en cosas muy pequeñitas, y otras más grandes.

Cuando te guías por la recogida de basuras de los vecinos para ubicarte en día de la semana, y no eres del todo consciente de si estás reposando la espalda en una siesta o es de noche, te das cuenta de lo importante que es crear pequeños rutinas y estrategias para que no te coma el bucle y no pierdas la cabeza.

Por eso, yo me propongo una pequeña gran agenda que me permite pelear, con acciones y citas que puedo asumir física, pero también mentalmente. No dormir bien y descansar durante meses porque dormir duele hace que una esté tan cansada y espesa, que intelectualmente no esté plena, por eso he de generar pequeñas rutinas en las que pueda poner piloto automático pero que me permitan realizar cositas que den resultados, y por ende, me hagan sentir bien y útil, resolutiva.

Por ello, cada día limpio una pequeña zona de la casa: una estantería o algún rincón que no sea muy pesado ni de gran esfuerzo o postura: hoy tocan los cubiertos; cada día pinto algún pedacito de mi cuadro numerado, porque es un momento creativo controlado en el que no tengo que pensar y que viene guiado con los números, hasta que la postura me lo permite; cada día duermo ratos, puesto que las noches son intermitentes; cada día leo un pedazo de libro, para tratar la concentración (aunque no duro mucho porque mi razón no se centra); cada día hago mi ritual de belleza con rosa mosqueta para combatir la cicatriz del cuello, y de paso extiendo a cara, manos, pelo…en mi piel seca por las medicinas; cada día riego mi jardín, en pequeños viajes de regadera para no llevar peso, pero que siga verde; cada día intento echar un ojo a las redes sociales para estar conectada con la comunidad y las personas de mi entorno, incluso publico algo de vez en cuando para sentirme parte de ella; cada día peleo contra el bucle y a favor del ánimo…

No se puede evitar que la mente se vaya muchos ratos de paseo a quién sabe dónde, hasta que algún mensaje mimoso de alguien te trae de vuelta. Gracias a Dios que te traen de vuelta, porque si no, una se perdería en su soledad, sus recuerdos, sus añoranzas, sus sueños no alcanzados, y se mezclaría con los colores de su cuadro, hasta quién sabe cuándo…

La cabeza en una situación así también hay que cuidarla, como se pueda, como se sepa, no hay un manual de instrucciones, solamente instinto y sentido común, ganas y perseverancia en que el bucle no sea de desidia, procrastinación, o desgana. Hay que guerrear por la motivación y por dar apoyo mental al plano físico de la recuperación, que es igual o más importante.

Pronto volverá mi vida, y los bucles serán otros menos dolorosos. Soy afortunada de estar superando esto de nuevo y de tener consciencia de todo.

Feliz cumple mes…

Feliz cumple mes…

Ya hace un mes que me volvieron a operar de la columna, y he decidido celebrarlo.

Quizá os parecerá una celebración más bien boba, y lo es, pero tras esta pequeña gran acción hay mucho más para mi. He escogido hacerme un regalo que significa comenzar con creatividad controlada, un pasito más al ánimo, la belleza, la superación, y una manera de crear algo en piloto automático porque mi piloto aún no está pleno, y es una manera de darme una pequeña golosina que me ayude a volver a despegar. Además, siempre me han gustado las puertas bonitas y rústicas, simbolizan la apertura al hogar que quiero, lleno de belleza y flores, elementos naturales y bienvenidas entre privacidad, donde se abren o no, según quién esté al otro lado. Se trata de toda una reflexión trascendental.

Mi dolor sigue latente, aún me queda un rato, no puedo realizar grandes hazañas (aún) pero puedo colorear momentos. Las noches son duras y por consiguiente, estoy tremendamente cansada, desconcentrada, rara, y por eso pintar con guía me puede ayudar a centrar pensamientos y relajar neuronas, y descansarlas, para reactivarlas progresivamente y sentirme bien.

Sigo luchando por levantar la espalda y el ánimo cada día, poco a poco, paso a paso.

¡Feliz primer mes de otra oportunidad!

Dos semanas de mi operación

Dos semanas de mi operación

Dos semanas hace, si, pero a mi me parecen siglos… A pesar de que todo está siendo rápido, pues comencé con dolores antes de Semana Santa, el Jueves Santo 28 de marzo fui a urgencias por primera vez, el lunes 15 de abril cursé mi baja laboral ya con dolor insoportable y el lunes 22 de abril me operaron, a mi se me está haciendo pesado y largo… pero en realidad, dependiendo del prisma y la perspectiva, es poco tiempo.

Sigo con bastante dolor, dolores diferentes: las cervicales y el lugar de la operación, el corte en el cuello por donde me intervinieron que está totalmente inflamado, el lado derecho de mi cuerpo donde sobretodo el brazo sigue con los nervios pinzados, el estado de ánimo que también está pinzado, mi ojo derecho y lado derecho de la cara que hace unos días está inflamado por una estúpida casualidad que, gracias a Dios, nada tiene que ver con los nervios, la energía cansada…

Esta vez me está costando más tener la actitud optimista y social, esta vez, me he convertido en un bichobola. No lo puedo evitar, es el ánimo que tengo, a pesar de mis reflexiones. Y os aseguro que reflexiono, y busco la parte bonita de todo esto, pero esta vez se me hace más pesado verla. Eso compite con mi esencia, pues casi ni me reconozco, no estoy segura de que me ocurre dentro, pero puede ser también una secuela de mi proceso y supongo que también tengo derecho a flaquear, aunque no esté acostumbrada.

Tengo muchas personas y cosas bellas a mi alrededor, soy consciente y estoy agradecida, pero no saco ánimos para expresarlo y para sentirme mejor. Me preocupa, pues sé que la actitud es parte importante del proceso, y quiero encontrar ese ánimo, pero ¿cómo?

Creo que en este tipo de situaciones sería importante el apoyo psicológico y el seguimiento también, mucho, pues no solamente cuenta la sanación física, sino la emocional y mental cobran la misma o más importancia. Pero nos dejan a nuestra suerte, para lidiar con todo, solos, y con sensación de abandono por parte del ecosistema de salud que nos atiende, y me parece algo grave y delicado. Ojalá este presente que vivimos valorara más a las personas, y a las emociones, y no nos hubiéramos convertido en fríos, en dinero, en especulaciones y negocio, en asuntos… Ojalá mis doctores, la clínica Rotger donde me han atendido por segunda vez con un cuadro como el mío, con notas en rojo en mi expediente de “alto riesgo de tetraplejia”, fueran razón suficiente para intuir que este trance es traumático para mi y me ofrecieran acompañamiento psicológico por defecto, pues es lo que quizá el paciente no solicita por creerse más fuerte de lo que es y es recomendable, incluso imprescindible a su lucha y recuperación.

¿Por qué nos olvidamos de cuidar nuestros dolores emocionales y nuestras almas como cuidamos nuestros dolores físicos?

Supongo que pensaréis que si es el caso debo pedirlo y buscar esta ayuda, pero comenzar ahora otro proceso médico de listas de espera interminables, procesos burocráticos etc. no es lo que necesito, y mucho menos por alguien externo a mi situación. Creo que debería estar sincronizado con mis neurocirujanos y con el historial de mi caso puesto en común entre ellos y el profesional que me asignaran. Pero claro, supongo que eso sería en un mundo ideal figurado en mi mente…

El día 17 tengo cita con ellos, y a pesar de que me reciban con la frialdad habitual de los cirujanos exitosos que hacen la extraordinaria labor de operar a tanta gente, y de realizarlo con el tremendo éxito que marca su prestigio, trataré de transmitir mis emociones. Quizá consiga defender o despertar alguna reflexión en ellos, quizá les evoque o traslade a algún instante “Ratatouille” en alguna vivencia propia o de algún ser querido por ellos y pueda hacer que comprendan que, además de pedacitos de carne y desenlaces físicos exitosos, nuestras cicatrices por dentro y por fuera son muy humanas y complicadas de gestionar, y nos hemos puesto en sus manos totalmente perdidos y sin ningún control de la situación, y eso, es duro y frustrante, y necesita humanidad y empatía también.

Ya sabéis que este lienzo es un vómito de emociones y reflexiones, simplemente eso, y me ayuda a ponerlas en orden…

Una semana…

Una semana…

Hoy hace una semana que estoy en casa tras mi operación. Sinceramente me parecen meses…

Esta vez está siendo diferente también a nivel emocional, quizá no me siento tan bien, fuerte o positiva, no lo sé, pero lo estoy encajando peor.

Siento necesidad de estar sola, de sentirme acompañada, pero en la distancia, de estar sola en casa. De hacerme bichobola, en mi rinconcito. Es como si estuviera agotada de ser siempre fuerte, positiva y llena de polvos de hada, ahora necesito flaquear y sentirme casi casi miserable, y regodearme un poco en mi lamento, que también está bien, que también soy humana.

Estoy enfadada con mis cervicales, con mi dolor, con mis médicos o conmigo misma, no lo sé, pero el caso es que estoy furiosa. Y no quiero que nadie me vea así.

Hoy además me he despertado, por si no tuviera poco, con un ojo totalmente hinchado y más dolor, no sé si con un orzuelo o qué. Me duele toda la parte derecha de la cabeza y cara y me preocupa que pueda tener que ver con la situación de mi sistema nervioso derecho, o si tan sólo es la mala suerte combinada con un orzuelo o picadura o algo ligero pero vistoso y doloroso…

Parece que mi cuerpo se resiente y me pone freno, pero no entiendo las señales. ¿Por qué?

Estaba en un buen momento, luchando mi cambio profesional con tremenda ilusión, conociendo a alguien (que gracias a Dios se ha reflejado antes de ir a más, por mucho que duela, pero yo estaba muy ilusionada), me sentía delgada y bonita (e incluso acababa de comprar algo de ropa nueva), arreglando cosas en casa para hacerla aún más preciosa… en fin… ¿por qué la vida me está parando? ¿Con qué objetivo?

No lo comprendo, no entiendo el castigo, el aprendizaje, el dolor, tremendo, con nuevas cosas añadidas cada día que me frenan más y más.

Estoy paralizada porque, aunque intelectualmente estoy despierta, el sentir daño constante paraliza también la cordura, no poder apenas dormir dos horas seguidas paraliza el intelecto, la morfina agota las neuronas y movimientos, me vuelve lenta y espesa. Una cosa es escribir por ejemplo estos artículos privados y tardar dos horas, relajarme en mi escritura, pero para realizar otras tareas me siento demasiado pesada y densa. Por el momento poco puedo resolver, y ahora menos, con sólo un ojo.

El día 17 tengo cita con mis neurocirujanos, espero que me puedan dar respuestas a nuevos hábitos, a procesos, a cuidados, o no sé si a medicinas que me ayuden. No creo que este dolor constante de los nervios sea lo normal, no lo sé, pero yo me siento en deterioro, no en evolución. Quisiera que me ayuden a encajarlo y resolverlo. me podrían dirigir a urgencias a ver, pero es que por mi experiencia no creo me resuelva nada un médico general…

La parte psicológica es también densa, porque además de todo me siento con una especie de culpa por no estar activa, positiva y agradecida. Pero no lo estoy, esa es la verdad, y lo siento. No interactúo en las redes ni en privado, no tengo ganas. Supongo que también tengo derecho a hacerme bolita, pero no puedo evitar sentir que fallo a todos.

El haber escogido estar sola en casa es algo que mi entorno tampoco comprende, lo respetan porque no les queda otra, me vigilan y están pendientes en la distancia próxima, pero para ellos es incomprensible y dificultoso también, pero es lo que siento que necesito. Tengo movilidad, más que en la otra operación, me puedo apañar, y no sé explicarlo, no se trata de una falta de humildad de no poder pedir ayuda, de no dejarme cuidar, sino la necesidad de recogerme y estar conmigo misma y digerirme.

Lo siento, me disculpo, esta vez no lo estoy encajando tan bien, pero lo haré, dadme algo de tiempo, pues sólo hace una semana…

#MisNotitas

#MisNotitas

Pincha la luna, magullan las estrellas, porque estás lejos, pero también estás con ellas. Y hay una, una que me mira, una estrella que suspira porque me ve bella. Una noche cualquiera que es diferente, que pone un broche y espera complaciente, que mira a los ojos y enciende una hoguera de despojos, de rastrojos que queman la solera y renuevan los sueños, y los ojos. Vuela pajarito, vuela, y vuelve que te espero, que te anhelo, que estoy contigo allá donde fueras y también alzo el vuelo más allá del viento y del lamento. Llegan nuevos tiempos, llegan impregnados de pasado pero con diferentes retos lustrados y maduros, pues han aprendido de lo más duro, lo más deseado y se mecen en la noche para abrazar con el derroche aquella sensación de amar #MisNotitas
En Navidad también nos podemos cuidar… #ypunto !

En Navidad también nos podemos cuidar… #ypunto !

Es Navidad, si, y eso es una trastada cuando decides comenzar un tratamiento como el mío con el proyecto Reinvéntate #ypunto, que se basa mucho en mi dieta y plan de adelgazamiento, tonificación etc.

Hablo constantemente con Rosa y Luis, mis entrenadores personales, y es que su labor va mucho más allá de enseñarme a hacer ejercicio y deporte, su labor y la parte más importante de la misma es la motivación. Se han convertido en mis «Pepito Grillo» y no sabéis como agradezco que estén ahí para ayudarme. Recomiendo a todo el mundo sus servicios, pues ahora puedo decir que están cambiando mi vida de una forma que ni imaginaba…

En mi caso, la parte personal de este proyecto es dura y difícil, puesto que debo reeducarme en mente y cuerpo para poder hacer este gran cambio y reinventarme. Llevo tantos años sin cuidarme que ya ni recuerdo la última vez que hice ejercicio, que mantuve una dieta sana y equilibrada, que dormí más de 3-4 horas al día, que cogí tiempo de relax o día libre… No se trata de un reto en ponerme mona, no, es un reto en coger las riendas de mi vida, de mi salud, de mi bienestar, de mi ocio, de mis relaciones, de mi autoestima…

Y Navidad es una mala época para comenzar esta movida, pensaréis, bueno, en parte sí en parte no. Navidad es una excelente época de reflexión, de querer realizar cambios; el ambiente en general es más amable, más humano, más emocional, más bonito y eso hace que, aun sin que sea voluntario, te invada una ola de «buenrollito» y quieras ser mejor, estar mejor, sentirte mejor. ¿Que se come más? Si, se come  más, y todo está muy bueno, pero también es una época muy propicia a los paseos por la ciudad que compensan esas calorías revoltosas.

Palma está preciosa, la gente está preciosa, y pasear por sus calles, respirar sus sonrisas y escuchar sus sabores es bello y motiva…

Reinvéntate #Ypunto by Hidrovital

Reinvéntate #Ypunto by Hidrovital

Ya ha dado comienzo mi aventura con el proyecto al que estamos dando forma, proyecto que os avanzaba hace un par de días y que crece y crece sin parar.

Lo cierto es que todo es cada minuto más y más intenso, y debo organizarme para irlo contando como toca y que desde aquí, podáis seguir esta iniciativa que os puede resultar de ejemplo, de espejo, para mejorar vuestra marca personal/profesional y reinventaros.

Tras acomodarme en el Hotel Venecia esta semana, en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, comenzó mi primera reunión de equipo, pues cené con Juanra y Migue, mis socios de la marca Comunica #Ypunto con la que coordinamos muchos tipos de iniciativas y que fusiona muy bien con los servicios de Rebuzzna. Comunica #Ypunto será el encargado de convertir mi experiencia en un gran congreso y en un gran evento, lo vamos a re enfocar, nos vamos a re inventar aquí también.

El plan inicial era solo formarme a mi y realizarme un cambio de imagen que me fortaleciera a nivel psíquico y físico para enfrentarme con más ímpetu a mi nueva trayectoria profesional, la que estoy planificando. Para ello, me ofrecieron ser la imagen de Hydrovital, un centro estético con solera en Valencia. No obstante, ya me conocéis, no podía centrarlo en solamente mi persona ni tampoco dejarlo en una iniciativa más pequeñita como se planteaba al principio, por lo que activé el mecanismo para darle una vuelta al proyecto y decidí comprometerme sujeto a ese cambio de perspectiva. Por ello, estamos formando un gran evento doble, por una parte un congreso de marca personal/profesional, y por otra una gran fiesta de gala. Con esta iniciativa tengo varios objetivos, que aúnan mi trayectoria profesional y mi manera de ser: quiero mostrar al mundo como se pueden realizar proyectos en colaboración de profesionales y hacer que sean exitosos, y por otra, quiero mostrar como en los tiempos difíciles que corren nos tenemos que reinventar, diferenciar, fortalecer de todas las formas posibles, por fuera y por dentro, sacando fuerza y valor para anunciar al mundo que estamos aquí y que tenemos muchas cualidades que aportar todos y cada uno de nosotros, y eso empieza por uno mismo.

La semana ha sido dura, pero muy gratificante. Ha comenzado disfrutando de un primer y único tranquilo café en el hotel tras una primera noche cómoda y agradable en una habitación más que digna. Es un Hotel vestido con piel de hostal, o al revés, vamos, que tiene muy buena calidad y esta muy bien reformado para ser solo un hostal, diría que es mas bien un boutique hotel. Y esta céntrico, en plena plaza del ayuntamiento que además, ahora en Navidad, está muy bonita vestida de gala y luces. Valencia brilla, y eso hace que aun me motive más el esfuerzo de vivir allí estas temporadas, pues está preciosa.

El mismo lunes comenzaron los tratamientos en Hydrovital, dentista, oculista, psicóloga, coach, dietista, entrenadores físicos, examen de piel, asesoría de imagen, técnicas de protocolo, y coordinación de proyecto.  Empieza un nuevo mundo para mi, un reto, para el que me doy cuenta que tengo que ser muy valiente y decidida, y también tener mucha fuerza de voluntad, pero me quiero reinventar y punto y quiero que mi experiencia e imagen sirva de motivación a personas que están preocupadas, tristes, asustadas o perdidas en estos momentos tan difíciles! 🙂 Eso sí, no es nada fácil adaptar y encajar todo esto en mi día a día, en mi rutina, y además, enfrentarme a tantos fantasmas y al espejo por fuera y por dentro.

Toda la semana ha venido cargadita de actividades con los diferentes profesionales implicados en el proyecto y que de forma voluntaria, aportan sus profesiones y productos para formarlo como una apuesta a la colaboración.Y ya son más de 30, pero además, con un equipo que estamos formando en #Ypunto donde hemos implicado a tres grandes compañeros más: mis amigos Carmen Sahuquillo y hermano, Jose Ramon Sahuquillo y mi ultimo gran descubrimiento, Diego, que me ha impactado conocerle porque parece que ha estado ahí siempre esperando a ser descubierto, porque está en nuestra línea y nos necesita, y le necesitamos! Bienvenido Diego!

Además en Valencia cuento con un gran equipo de compañeros, de amigos y de profesionales que estamos implicando en un puzzle perfecto, porque sienten y trabajan en la misma línea que nosotros, porque con este proyecto puedo tratar de ayudar a todos para generar beneficios, porque los futuros patrocinadores verán que somos un tsunami de creatividad, de entusiasmo, de saber hacer y de ilusión por cambiar un mundo difícil y alicaído, porque como decía Coco en Barrio Sésamo: solo no, con amigos si! Gracias Fran, Pedro, Enrique, Ricardo, Carola, Clara,  Juan Carlos, Tino, Marcos, Gonzalo, Vicente, … por uniros a la movida, y por supuesto, A Susana Verdeguer, gerente de Hydrovital y fundadora del proyecto, a mi paparazzi Vicente Nadal y al equipo de colaboradores de Reinventate #Ypunto by Hidrovital, y a mis compañeros de batalla que son mi pilar Juanra, Migue, Carmen , José Ramon y Diego . Me siento halagada de contar con todos vosotros! Vamos a revolucionar el mundo , #ypunto ! 🙂

Ahora tenemos que encontrar apoyo de famosos, de patrocinadores, de medios, de instituciones, de personas y empresas que tengan la misma filosofía que nosotros y quieran decir basta a quedarnos esperando soluciones, así que cuento con todos el mundo que pueda correr la voz para conseguirlos. Las soluciones las hemos de propiciar nosotros mismos y cuánto más crezca este altavoz, más nos beneficiaremos todos los que lo escuchamos.

El plan es que el gran evento sea a finales de Febrero, dependiendo de como se vaya configurando, y si crece más y más, quizá lo aplazamos a después de Fallas para dar una gran bienvenida a la Primavera!

El día a día acaba retirando la máscara de maquillaje que viste mi sonrisa y con una inmersión en muchas cremas de Hydrovital. Voy a tener que aprender tantas cosas… Pero se que puedo, se que yo también me puedo re inventar por mucho que cueste! Arribaaaaaa!