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Marta Bonet | Palabras, refugio y resistencia

¡Hola!

· 2026 · 

Palabras con alma

La comunicación sigue siendo mi esencia.

Cuento y comparto reflexiones que nacen despacio, buscando siempre la coherencia entre sentir, pensar, decir y hacer.

Hoy escribo a mi propio ritmo, habitando este proceso y dando voz también a Pelusa para acompañar a quienes también transitan caminos difíciles.

¿Vienes un ratito conmigo?

¡Bienvenido a mi refugio!

Sentir

Cuando la vida cambia el guion, el sentir se convierte en brújula y en refugio. En los días de dolor o silencio, escuchar al cuerpo no es debilidad, sino el primer acto de honestidad. Cada emoción, desde la vulnerabilidad hasta la ternura más pura, merece su espacio sin juicios ni prisas. Al permitirnos sentir plenamente, no solo abrazamos nuestras heridas, sino que sembramos las semillas de una autenticidad serena que nos ayuda a reconocernos en esta nueva piel y a conectar con lo esencial.

 

 

Encender la chispa creativa

Pensar

En medio del ruido y la incertidumbre, el pensamiento busca remansos de calma. Pensar no es aquí trazar planes acelerados ni calendarios exigentes, sino ordenar el caos con gentileza y buscar perspectiva. A través de la introspección y la pausa, aprendemos a soltar lo que ya no podemos sostener y a rescatar lo que verdaderamente nos nutre, construyendo una mirada paciente que respete nuestro propio ritmo y nos devuelva la paz mental.

 

 

Diseñar el mapa de tus sueños

Decir

Cada palabra tiene la fuerza de acariciar o de arropar en la oscuridad. Traducir el dolor, la ternura y la verdad en relatos compartidos es el verdadero sentido de mi escritura. No busco discursos vacíos, sino tender puentes humanos para que nadie transite la soledad de la enfermedad en silencio. Ponerle nombre a lo invisible a través de Pelusa es mi forma de dar voz a la resistencia y de crear un vínculo honesto con quienes leen desde el corazón.

 

 

Contar y conectar con el mundo

Hacer

El hacer ya no se mide en agendas repletas, eventos multitudinarios ni métricas de rendimiento. Hoy mi acción más valiente es el autocuidado, sostener el día a día y transformar lo vivido en pequeños relatos de compañía y desahogo. Cada línea escrita desde el sofá, cada ilustración rescatada del desánimo y cada gesto de ternura compartida son mi manera de dejar huella. Hacer es habitar el presente, resistir con dignidad y celebrar cada pequeño paso posible.

 

 

Materializar con manos y corazón

 

 

Estaré encantada de leerte y saber de ti. Si quieres compartir una reflexión, tu experiencia o simplemente dejar unas palabras de aliento para Pelusa, este espacio está siempre abierto. Te responderé con calma y al compás que el cuerpo me permita. ¡Gracias por acercarte hasta mi refugio!

 

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¡Hola! Soy Marta

 

Durante más de dos décadas fui una comunicadora inquieta que unió estrategia, personas y pasión. Tras años en la dirección y el sector hotelero, creé el caso de éxito de la burrita Pepper y fundé Rebuzzna Comunicación, liderando proyectos, impartiendo docencia y construyendo puentes entre marcas, gastronomía y turismo. Fue una etapa plena, exigente y luminosa que guardo con inmenso orgullo.

Hoy, la vida me ha llevado por un camino diferente y definitivo. Un cuadro severo de salud sobrevenida —dolor crónico tras cirugía cervical, Fibromialgia y Síndrome de Sensibilización Central— detuvo por completo mi ritmo profesional y me obligó a replegarme.

Ya no hay proyectos comerciales, asesorías ni batallas que librar en el mercado. En este presente más lento y frágil, mi única ocupación es aprender a convivir con un cuerpo que cambió las reglas del juego.

La comunicación, sin embargo, no me ha abandonado: ha mutado en refugio. Escribo despacio, a ratos y como vía estrictamente terapéutica a través de Pelusa y sus @Pelusamientos. Poner palabras al dolor invisible y al duelo de la salud perdida es mi manera de arropar a quienes atraviesan su propia oscuridad y recordar que, en medio de la tormenta, seguimos latiendo.

«Ahora soy una pelusilla, un pajarillo con las plumas mojadas que aprende paciencia con óxido en la armadura. El dolor hizo poso y ahora todo lo que brota es nuevo y esencial. La herida me hace crecer: soy resistencia.

Ese hito me llevó a fundar Rebuzzna Comunicación, a impartir conferencias, formaciones, liderar cientos de proyectos, y a crear e impartir el primer posgrado en comunicación digital de la UIB (Universidad de las Islas Baleares).

Después de un periodo de salud largo y difícil que me obligó a detenerme, quiero regresar serena y renovada, con la coherencia como mantra: sentir, pensar, comunicar y hacer van de la mano. No estoy recuperada ni activa todavía: el dolor es latente, y vivo en un compendio de tratamientos físicos, emocionales y médicos. Aún no estoy lista para volver a la batalla, pero sí para la reflexión sobre mi reconstrucción.
Soy Ave Fénix. De hecho, soy la restistencia.

Necesito un tiempo más y no sé cuánto ni en qué condiciones podré regresar a mi vida. De hecho, no se si podré. No sé cómo valdré ni cómo continuaré, no sé cómo hacerlo con dolor crónico y con todas mis secuelas, incluido el Síndrome de Sensibilización del sistema nervioso central y la la Fibromialgia. Pero sé que lucho como una guerrera, cada día, y que buscaré la forma de ser fiel a mis principios, valores y a mi nueva realidad, con dignidad. Y volveré a crear. Porque soy creativa, y eso es un sello que me define.

Mi propósito no está escrito en la vida laboral ni en el DNI, aunque esos papeles muestren las huellas de lo mucho que ya he caminado. Lo que en ellos se repite es una constante: emprender, crear, comunicar, dar forma a ideas y convertirlas en belleza.

He abierto hoteles y agencias, he creado y dirigido cientos de proyectos, fundaciones, eventos y personajes; he imaginado tantas cosas que después hice tangibles… Siempre con pasión, con esa mezcla de creatividad y servicio a los demás.
Y ahora, en este momento más lento y frágil, siento que mi propósito ya no es solo hacer, sino también ser: reconstruirme, aprender a sostener el dolor, dar voz a mi resiliencia y compartir lo aprendido, para ayudar.

Dicho de otro modo: mi propósito es transformar experiencias —las mías y las de mi tierra— en historias, proyectos y comunidades que inspiren, ilusionen y emocionen. Que ayuden y acompañen. A veces desde la empresa, a veces desde lo poético, a veces desde lo cotidiano, a veces a través de algún personaje.

La pasión sigue siendo mi ingrediente principal, y la comunicación, el eje de todo. La escritura es mi esencia, la creatividad mi gasolina.

Ahora soy una pelusilla, un pajarillo con las plumas mojadas, aprendo paciencia con óxido en la armadura. No estoy rota, estoy injertada, el dolor hizo poda y ahora todo lo que brota es nuevo y esencial. La herida me hace crecer, y volveré con una nueva mejor versión de mi misma. 

 

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