A una semana de comenzar el tratamiento, así avanza la primera etapa de #ExpediciónPelusa.

Falta una semana. El próximo 3 de agosto comenzaré el tratamiento largo y duro de perfusiones intravenosas de ketamina que tiene los efectos de una quimioterapia y, aunque todavía no he llegado al hospital, tengo la sensación de que la expedición ya ha empezado.

Porque un tratamiento no comienza cuando te colocan la primera vía, te administran la primera medicación o atraviesas la puerta de una unidad médica. Empieza mucho antes, con su preparación de seguridad y confort.

Empieza preparando ropa cómoda. Lavando una manta que quizá necesites. Dejando cargadores, auriculares y un libro junto a la mochila. Comprando comida sencilla y estando abastecida para esos días en los que cocinar puede parecer una disciplina olímpica. Preparando la casa para volver a ella cansada, dolorida o sencillamente sin saber cómo responderá tu cuerpo.

También empieza avisando a quienes podrían sostenerte. Organizando asuntos pendientes. Despejando la agenda. Dejando mensajes de ausencia preparados. Descargando música y alguna serie por si, entre tratamiento y tratamiento, el cuerpo concede una tregua y aparece ese extraño lujo llamado aburrimiento.

Y empieza, también, insistiendo. Hoy he vuelto a mi médico de cabecera para solicitar el transporte sanitario. Tanto desde la Unidad del Dolor como desde la unidad de transporte sanitario no urgente me han indicado que debe coordinarlo Atención Primaria, así que sigo intentando resolverlo. Cuando tienes dolor crónico, incluso organizar cómo llegar al tratamiento puede convertirse en parte del tratamiento, especialmente si, como en mi caso, vives sola.

Por eso he decidido compartir también este ANTES. No solamente las pruebas, los medicamentos o cómo me encuentre, sino todo ese trabajo invisible que una persona realiza para poder ponerse, durante unos días, en manos de los demás.

Mi Checklist del campamento base

Mochila y comodidad

  • ✅ Ropa cómoda preparada para cada día.
  • ✅ Calzado cómodo.
  • ✅ Pijama preparado.
  • ✅ Neceser preparado.
  • ✅ Mantita lavada y lista.
  • ✅ Cargadores y auriculares.
  •  Libro.
  • ✅ Spotify Premium preparado.
  • Alguna serie descargada.
  • Agua y pequeños snacks de supervivencia.
  • ✅ Abanico.

Casa y regreso

  • Compra de comida cómoda y sencilla, en proceso.
  • Casa limpia y preparada para la vuelta, en proceso.
  • ✅ Dormitorio organizado con ventilador, agua y una colchita cerca.
  • ✅ Mensajes automáticos de ausencia preparados en correo y teléfono.

Logística y burocracia

  • Transporte sanitario, en trámites.
  • Posibles gestiones burocráticas de esa semana, coordinándose.
  • ✅ Agenda despejada en la medida de lo posible.

Red de apoyo

  • ✅ Familia y personas cercanas avisadas.
  • ✅ Un familiar prevenido por si necesito que se quede conmigo en casa.
  • ✅ Vecina avisada por si ocurre algo.
  • Acompañamiento sujeto a cómo se resuelva el transporte, ya que, si finalmente voy en ambulancia, es posible que no pueda viajar conmigo ningún familiar.

Todavía quedan cosas por preparar. Y seguramente aparecerán otras que ni siquiera están en esta lista, porque las expediciones y los cuerpos tienen algo en común: rara vez respetan del todo el itinerario.

Pero cada pequeño check es una preocupación menos. Por eso, he decidido crear un checklist genérico para ti, para ayudarte en tu propio proceso:

Descarga el Checklist del ANTES ↓

Una guía A4 para preparar la información, la mochila, la casa, la logística y la red de apoyo antes de iniciar un tratamiento.

Puedes imprimirla tal cual (botón rojo) o  adaptarla a tu situación (botón verde rellenable). Porque prepararse no significa controlar la montaña, sino reducir algunas decisiones cuando quede menos energía para tomarlas.

*Este recurso no sustituye las indicaciones de tu equipo sanitario.

Y recuerda que quizá prepararse no consista en conseguir que nada pueda salir mal. Quizá consista en dejar alrededor suficientes lugares blanditos donde poder caer.

Seguimos.

#ExpediciónPelusa · EL ANTES