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#MisNotitas: emociones desordenadas

#MisNotitas: emociones desordenadas

No, no resistiré

No, no resistiré

No, no resistiré. Y de hecho, no quiero resistir, estoy cansada de resistir. Resistir quiere decir recibir algo que ejerce fuerza o presión, sin moverse, ni sufrir daño o alteración, y no es el caso. Resistir quiere decir sufrir un padecimiento físico o moral, sin dejarse vencer por él y, a menudo, sin quejarse o tratar de evitarlo. Resistir, en definitiva, quiere decir sufrir, a ver si nos enteramos, y yo no quiero sufrir ni padecer, no quiero tener que resistir y no quiero no tener voz…

Yo quiero poder seguir defendiendo mis valores y principios, mi misión y visión, y seguir con mi constante golosería montada en mi vida, porque soy así, porque no quiero dejar de serlo, y porque no quiero participar de abalanzarme en el abismo al que nos empuja la situación actual y su mala gestión o resolución y volverme despiadada y cruel, egoísta y encarnizada para poder sobre vivir, no, no voy a flaquear. 

Buscaré la manera de continuar adelante con mis proyectos u otros nuevos, con mis empresas o reinventándome, en otras empresas ajenas o equipos, pero con mis talentos, con mis conocimientos y, sobre todo, con mis valores y anclada en mis principios, con un filtro natural que los ponga en alza y con personas que se sientan como yo. No quiero fomentar otro tipo de sociedad, ya no quería antes, y ahora menos.

Todo tiene su parte buena, siempre, y por muy duro que esté resultando quizá el zarandeo no nos viene mal como filtro y como nuevo camino, quizá conseguimos cambiar algunos paradigmas que, en mi opinión, eran muy erróneos. Una situación así supongo que saca lo mejor y lo peor de las personas, y yo, a lo único que me resistiré con uñas y dientes (aunque sufra en la resistencia) es a las personas que escojan “lo peor”. Espero no tener que nadar a contra corriente y que la corriente predominante sea la de los que escojan “lo mejor”, porque de la otra forma es agotador, y no habremos aprendido nada… 

No, no especularé, ni robaré, ni traicionaré, ni saquearé, ni pisaré… Son verbos que no comprendo ni quiero comprender. Usaré esa energía en cooperar, en ayudar, en resaltar mis aptitudes y conocimientos, mis talentos, mi fuerza, mi trayectoria, en trabajar y aportar… Como siempre he hecho, y como siempre seguiré haciendo. Buscaré y filtraré caminos que sientan lo mismo que yo y les daré la mano y una sonrisa. Y cada día, me acostaré con mis valores y principios inalterados, y con un pan que me habré ganado dignamente y en base a ellos. Es mi declaración de intenciones. 

Vienen tiempos muy duros, de los que posiblemente aún ni somos conscientes, y en nuestra mano está el cómo utilizarlos. Posiblemente muchos perecerán en el camino, y muchos otros se enriquecerán de ello, a costa de las debilidades de los demás, pero no todos, y yo no quiero pertenecer a este grupo; otros seguiremos gestionando #cestadetrueque, y seguiremos poniendo en alza nuestra esencia, inquebrantable e inalterable, cobrando dignamente por lo que sabemos hacer y que hacíamos antes de todo esto, y filtrando nuevas formas de darlo a conocer y de seguir adelante, e incluso descubriendo nuevos y apasionantes caminos. Aportando. Es obvio que hay que cubrir las necesidades propias, y a mi me motiva hacerlo lo antes posible para estar bien y poder seguir dando, aunque la situación me obligue a aplazarlo porque si no estoy cubierta yo, no puedo dar, si yo no estoy bien, no puedo ayudar, y eso es motivo más que suficiente para seguir fuerte cada día, de la mañana al alba, de la desesperación a la motivación. 

No, no me resistiré al sufrimiento, simplemente, trataré de no sufrir y de, por supuesto, no hacer sufrir. 

Vienen tiempos convulsos, tiempos de post guerra, y si leéis todas las noticias e iniciativas que corren por las redes de comunicación, como la sangre por las venas de un soldado, también hay valor, fuerza, positivismo, entereza, creatividad, autoestima, belleza, actitud… y ese es el bando que escojo, en el que preparo las armas que lucharán contra la tiranía, el oportunismo, el egoísmo, la especulación, el saqueo… Desde la trinchera me agazapo preparando mis ballestas y esperando nueva munición, que si no llega, yo al menos transformaré la frustración y la rabia en fuerza y energía para combatir con más arrojo y no permitiré que mi valor flaquee, creeré en mi y en mi arsenal comunicativo, en mis flechas de amor,  tendré fe en mi y en mi capacidad de seguir adelante, me reforzaré en mis raíces y en mi esencia…

No, no resistiré erguida frente a todo, simplemente, nunca he dejado de erguirme. No, no perderé todas las partidas, seguiré jugando a mi manera y algunas las ganaré. No, no duermo con la soledad porque me acompaña la gente a la que quiero y me quiere, y personas nuevas por descubrir y ser descubierta. No, no se me cierran salidas porque yo abro muchas otras. No, no siento miedo del silencio porque me permite pensar y escucharme. Si, si me mantengo en pie y no, no me quedo contra la pared, estoy en movimiento. No, no quiero soportar golpes ni que se me rompan los sueños. No, el mundo no ha perdido toda magia, de hecho, si miras por la ventana correcta, entre los aplausos y emociones, asoma más magia que nunca. No, señores, mis sueños no se rompen en pedazos, porque ahora sueño más que nunca, es un lienzo en blanco, y lo voy a dibujar con todos los colores, los que conocemos y los que están por descubrir. 

(una que también es dinámica…)

Yo no quiero rodearme de saqueadores y mafiosos, de vampiros emocionales, de oportunistas y despiadados. No voy fomentar ese tipo de sociedad. Lo único que tengo son mis valores y principios, y no resistiré sufriendo, sino que los realzaré conscientemente, vestida con mi carmín rojo y mi sonrisa. 

Sentido común o comuna…

Sentido común o comuna…

Mujeres empoderadas por aquí, hombres tristes y confusos por allí, miedo, prejuicios, mujeres contra hombres, hombres contra mujeres, hombres, mujeres, ¿personas?. Los caballeros son malos, las caballeras ahora son naturales, los halagos son malos, los insultos buenos, separamos, diferenciamos, pero decimos que buscamos igualdad, potenciamos la desigualdad luchando por la supuesta igualdad, no somos iguales… Vergüenza ajena, ¿en serio creéis que al mundo es mejor así? Yo no lo quiero, yo quiero el romanticismo, el respeto, quiero a mis hombres, a mis varones, y los quiero hombres… No me gusta, esto no me representa, no lo quiero, no me siento ni más ni menos que un hombre, ni que nadie, me siento más que una mala persona y menos que una persona ejemplar, me da igual el sexo, me siento mujer y me siento femenina que no feminista, y no me gustan los hombres confusos en su naturaleza porque así lo propician algunas. No me gustan ni los hombres ni las mujeres maleducadas, egoístas ni agresivas. No me gusta el color lila. Me gustan los piropos, me gusta sentirme bonita, y siempre me he sentido valorada en base a mi esfuerzo. Me gusta tener elección, y decir sí o no según me convenga. Sí es sí y no es no por sentido común, sin más aspavientos. No dudo de mí, dudo de que se han perdido los papeles. El respeto se lo gana uno o una, el valor profesional y personal, también. He luchado toda mi vida por mis valores y principios, no por un movimiento poco claro que no me representa. A mí me representa el respeto, el amor, la empatía, la solidaridad, y me representa el esfuerzo. No me gustan las etiquetas. Me gustan los hombres. Me gustan las mujeres. Me gustan las personas. Me gusta nutrirme de diferencias, sexos, razas, colores, idiomas, culturas, costumbres, historia… Creo en el amor y creo en complementarnos. Equilibrio. Deberíamos salir a la calle por luchar juntos, en general, no para luchar por las diferencias ni la segregación, sino por mucho mundo importante que luchar y por defender el pegamento que lo une, no el cuchillo que lo separa. Hoy en día, todo lo queremos segregar. Yo lo que quiero, es unir. Sororidad, pero también con mis hombres, sororidad con las personas que la merecen. Demasiado odio, rabia. Luchas incongruentes. Yo quiero flores, piropos y quiero sentirme mujer, sentirme Marta y seguir trabajando por ser mejor persona. Quiero rodearme de hombres y mujeres extraordinarios, y aprender, evolucionar, aportar. Quiero vivir en paz y feliz, y amar.
No, el presente tal y como se plantea, no me representa.

Mi presente

Mi presente

Normalmente este blog se ha dedicado a #MisNotitas y poco más, porque es mi blog personal y nada ha sido tan personal como desnudarme en mis poemas y reflexiones.

Hoy también quiero reflexionar, pero de una forma menos poética, aunque igual de desnuda…

Quiero recapitular sobre este año que ha sido probablemente el más duro de mi vida. No me avergüenza hablaros con esta franqueza y transparencia, todo lo contrario, con mis 42 años estoy muy orgullosa de poder hacerlo, porque la vida no es solamente un ensayo ni una fachada, ni son solamente buenos momentos en Instagram, la vida es también dureza y dolor, flaquezas y derrotas, dificultades infinitas del autónomo laboral y personal, como yo, y precisamente el asumirlas, meditarlas y levantarse de nuevo es lo que conforma el alma guerrera de una persona, lo trágico sería no tener el valor para caer y levantarse, que es maravilloso y es, en realidad, lo que nos define. Estoy orgullosa de poder contar mi verdad, mi vivencia, de reinventarme con vosotros, y creo que puede ayudar a motivar a otras personas.

Hace ya un año sufrí un revés importante en mi salud, y me vi obligada a parar mi vida durante un largo tiempo; en Febrero pasé por una delicada operación como consecuencia de varios meses de problemas. A priori puede sonar como una oportunidad de descanso, pero es una arma de doble filo, puesto que el descanso del guerrero significa tener que volver a prepararse para la guerra, con óxido en la armadura, con menos recursos que se han quedado obsoletos, se han gastado o simplemente con algunas mariposas que ya han dejado de volar. Durante mi convalecencia aproveché el tiempo todo lo que pude para prepararme para el regreso, monté un plan de empresa para mi nuevo proyecto, estudié, mantuve mi comunicación activa, busqué nuevas aventuras para mi vuelta, acaricié a mi red de contactos, hice todo lo posible, pero no fue suficiente, porque volví a un presente despiadado, encarnizado, donde otros que yo creía compañeros de años aprovecharon mi debilidad para saquear mis recursos, donde profesionales de confianza encargados de cuidar mis responsabilidades se han despreocupado y las han dejado de lado cuando más necesitaba que las vigilaran, donde clientes no empatizaron y simplemente aplicaron el «a rey muerto, rey puesto» con absoluta indiferencia y frialdad, y con una situación política y social que no ayuda nada en los momentos de flaqueza. Pero no pasa nada, porque soy vikinga y soy fuerte, y peleo como una jabata cada día por recuperarme y por volver a estabilizar mi vida, y lo estoy haciendo consciente y feliz, y con mis principios y valores bien puestos.

Ahora, físicamente y emocionalmente recuperada, lucho mucho, vuelvo a generar ideas, alianzas, ilusión y vuelvo a abrir los ojos y las orejitas atenta a nuevas oportunidades y caminos, siembro, y, sobre todo, tengo las mariposas cargadas, preparadas y muy dispuestas para volar. Mi corazón me pide un cambio de vida, me pide ser ave Fénix y resurgir, pero con una perspectiva mucho más madura y diferente, porque durante esta experiencia que viví me permití tiempo para la reflexión y el aprendizaje de mi misma, de reforzar mis valores y principios, mis capacidades y de poder volver a ofrecerme al mundo personal y laboral con todo lo que soy, con mi trayectoria y experiencia, con mis Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades, sin miedo, aceptando retos diferentes e incluso con un cambio radical de vida si así se presenta. Lo que sí que es clave para mi tras esta experiencia es el reforzar aún más si cabe mi siempre convicción de que las alianzas, la cooperación, la unión de fuerzas y talentos, la colaboración es siempre inteligente, e incluso más en casos como el que me ha acontecido. Gracias a esta mentalidad y corazón cooperativo tengo ayuda, tengo fuerza que me acompaña, tengo ángeles de la guarda que me ayudan.

Busco poder darme a mis propias empresas o a empresas ajenas, y a mis propios amigos o amigos nuevos, a mis amantes pasados o a los que están por venir, a nuevos sueños o despertar sueños dormidos. En cualquier caso, busco deshacerme de toxicidades y abrazar emociones nuevas y bonitas. Necesito volver a sentirme realizada, creer en mi y sentir que todo mi camino deriva en algo nuevo y precioso que me ha estado esperando, explotar, vivir, reír, aprender nuevas aventuras, sorprenderme con emociones antes dormidas, desafiarme a mi misma con nuevos retos, abrirme a nuevas aventuras, conocer otros sectores laborales, entregar todo lo que tengo en el profolio de mi experiencia a aquellos que lo quieran valorar … Tengo los sentidos y los ojos bien abiertos. ¿Eres tú? ¿Es quizá tu empresa? ¡Aquí me tienes!

La enfermedad enseña cosas hermosas si las sabes mirar, es una universidad muy poderosa y te abre los ojos de muchas maneras, la convalecencia te pone a prueba y te reta, te enfrenta a ti misma, y te muestra que muchas cosas o personas eran más pequeñitas de lo que pensabas y que las grandes cosas en realidad son las pequeñas emociones que te llenan pedacitos de corazón, rincones, formando un puzzle armónico y perfecto. Te enseña a filtrar. La debilidad afianza tus valores y principios y te muestra quién eres en realidad, te acerca un espejo y te descubre lo mejor y peor de ti, pero en cualquier caso, hace que te reconozcas y te quieras y te ofrece nuevas perspectivas si estás dispuesta a mirarlas. Madurez y perspectiva. ¿Os he contado que he empezado en clases de canto? Algo que siempre me hizo ilusión hacer…

¡Aquí estoy de nuevo, vida, ven a mí que yo camino hacia ti!

Ser emprendedor es una cuestión de carácter

Ser emprendedor es una cuestión de carácter

Se nos llena la boca a nuestra generación sobre una palabra que ahora parece mágica, cuando en realidad, lo ha sido siempre: Emprender.

Y en mi opinión, lo ha sido siempre porque las personas que emprenden algo en primer lugar, tienen  valor en la vida, carácter, y además, están seguros de si mismos, se quieren, y son conscientes de que el mundo necesita mejorar y ellos están dispuestos a aportar su granito de arena, sea el que sea, por lo que en realidad, todos deberíamos estarles agradecidos por eso. Pero emprender no es solamente una cuestión laboral, ni de sexo,  y tampoco de edad, es una cuestión de mentalidad y carácter.

Yo particularmente no dejo de asombrarme y admirar a las personas que luchan por sus ideas, convicciones y se esfuerzan en vivir experiencias más allá del sofá y la pantalla, sean las que sean, y valoro a las personas por el esfuerzo y el corazón por encima de todo. Por eso, desde que comencé mi vida laboral a los 13 años, siempre he prestado especial atención a aquellos que me pueden enseñar cosas, y con el paso del tiempo, siempre he querido poder transmitir mis conocimientos de la misma manera a los que comienzan, porque algo tengo que aportarles, aunque sea tan solo mi humilde experiencia. Me encanta poder colaborar en aportar cosas, en transmitir cosas, en de alguna manera poder, con mi ejemplo y mi vida, contar historias que puedan servir a los demás para algo. Supongo que viene por genes, también.

Mi madre, luchadora nata, me ha transmitido desde siempre lo importante que es la fuerza del corazón, pues ella se basa en el suyo para transmitir a los demás, y emprende con los sentimientos en todo lo que hace, por ejemplo, en su faceta de escritora donde sus relatos siempre siempre enseñan y nutren al mundo de lo más necesitado en estos tiempos, del eje, el motor que lo mueve todo: el amor. ¡Sin ella, sus genes y sus enseñanzas, y sobre todo su sobredosis de amor, yo no sería quien soy!

Mi padre, más científico, siempre me ha fomentado e instruido en utilizar la cabeza, la mente, la habilidad para pensar, que no es moco de pavo… y en tener valor. Ahora me gustaría contar su aventura, que es un ejemplo tanto en motivación y lucha, como en realidad en lo que he decidido dedicar mi camino profesional: la comunicación. Os cuento.

Se jubiló hace poco tiempo, y decidió que quería potenciar un hobby que además también es una experiencia de vida. Se ha estado preparando para poder realizar viajes más allá de las montañas de Mallorca con su trike (puesto que no puede manejar bici normal porque le falta el brazo derecho, aunque esto nunca ha sido un impedimento en su vida), viajes en solitario que se están convirtiendo en viajes sociales con su círculo de confianza, que compartimos con el. Se podría decir que le acompañamos en su propia red social. Ahora está de ruta por Teruel Vía Ojos Negros, pedaleando en busca de experiencias, y nos ha hecho partícipes a unas 30 personas de un grupo de Whatsapp donde se comparte toda la experiencia y donde todos colaboran.

Comunidad Pep Bonet Ojos Verdes

Es muy bonito ver como todos vamos con el, le acompañamos en las risas y en las partes duras del viaje, e incluso compartimos con la gastronomía que encuentra en el camino. Además, se está realizando un seguimiento de su iniciativa en diferentes canales, como por ejemplo, en la Comunidad HandBike cicloturística de baleares o en la página de Facebook Vía Verde de Ojos Negros.

Pep Bonet Trike

Este es un viaje piloto, seguro que hará más, y seguro que el próximo lo llevaremos a las redes para que aquellos que quieran descubrir rutas, espacios, lugares, dificultades, consejos etc. puedan hacerlo de su mano, pedaleando virtualmente con el, emprendiendo viajes que aportan mucho más que paisajes bonitos… De hecho, seguro que podremos encontrar patrocinio que apoye las aventuras para que se puedan documentar sus viajes, y ayuden a otros a facilitar el camino.

Pep Bonet Trike

Uno de sus amigos ha elaborado este mapa para poder seguirle en la distancia:

Mapa

Soy afortunada de tener en mi entorno tanta enseñanza de vida, algo se me ha quedado, pues mis viajes de vida siempre los emprendo y los gestiono con las misma pasión que mis padres, sea lo que sea…